Primero, medí cuántas son
Antes de cambiar nada, anotá durante un mes cada turno al que el cliente no vino ni avisó. Separá esas ausencias de las cancelaciones con aviso: un horario liberado a tiempo se puede volver a ocupar.
Con ese número vas a saber si alcanza con recordar mejor o si hace falta endurecer las reglas.
El recordatorio hace la mayor parte
La mayoría de las ausencias son olvidos. Un recordatorio el día anterior, con día, hora y profesional, resuelve buena parte.
- Mandalo con un día de anticipación. Una semana antes se olvida igual.
- Poné el nombre del profesional. La gente se compromete más con una persona que con un local.
- Incluí cómo cancelar. Parece contradictorio, pero el que no puede ir te devuelve el horario en vez de dejarlo vacío.
Escribí una política de cancelación
Que sea corta y que todo el equipo la diga igual. Por ejemplo: “Podés cancelar o cambiar tu turno hasta 12 horas antes”.
Ponela en el mensaje de confirmación, en tu link de reservas y en un cartel en el mostrador. Si solo existe en tu cabeza, cada caso termina en una discusión.
La seña, para los turnos largos
Pedir seña en todos los servicios espanta a los clientes nuevos. Tiene más sentido en los turnos largos o en los horarios que más se piden: un color completo, unas esculpidas, un tratamiento de más de una hora.
Definila como un porcentaje del servicio y aclarala antes de confirmar el turno.
Mirá quién falta seguido
Conviene que cada ausencia quede anotada en la ficha del cliente. Con dos o tres seguidas, podés pedirle seña solo a esa persona o no darle los horarios más buscados.
Cómo te ayuda Kravi
En Kravi el turno se confirma cuando se agenda, el recordatorio sale antes del turno y la cancelación libera el horario en las reservas online. Las ausencias quedan registradas en la ficha de cada cliente.